La responsabilidad social emerge como ventaja competitiva para la empresa

Todos coinciden: una empresa socialmente responsable es más sostenible, más atractiva para sus empleados, más productiva y, por lo tanto, más competitiva. Estos fueron los adjetivos más repetidos  en la primera jornada del Congreso Nacional de Responsabilidad Social en la Empresa (RSE), que por segundo año consecutivo se celebra en la sede de Cajalón en Zaragoza. Políticos, empresarios y expertos destacaron que no debe considerarse un gasto, sino una inversión, y en la clausura de hoy volverán a insistir en la importancia de la ética en los negocios

El conferenciante inaugural fue el ministro de Presidencia, Ramón Jáuregui, quien destacó que el objetivo de la responsabilidad social empresarial «no es que se produzcan beneficios, sino cómo se producen», que de ella depende la competitividad y supervivencia de las empresas y que en plena salida de la crisis, esa cultura no puede desconectarse de la realidad de hoy y del descontento ciudadano hacia las grandes instituciones. «Hay una sensación de injusticia sobre quién originó la crisis y quién la está pagando, y una demanda de regulación y de soluciones frente a los mercados financieros», añadió.

SUPERVIVENCIA

En su opinión, hay que reflexionar sobre la necesidad de «estructurar una fiscalidad internacional a los movimientos financieros, combatir los paraísos fiscales y armonizar las figuras fiscales en una economía que compite globalmente». A pesar de reconocer que puede parecer «esotérico, incluso fuera de lugar», pedir a las pymes un esfuerzo en RSE en estos tiempos de crisis, y que este tipo de políticas sostenibles conlleva costes, Jáuregui consideró que de ella depende también su «supervivencia».

En la apertura del congreso también intervino el consejero de Economía del Gobierno de Aragón, Alberto Larraz, quien subrayó que la RSE «debe ser una actitud continuada más allá de las leyes y las contribuciones filantrópicas». Una de las múltiples consecuencias de la crisis ha sido, a su juicio, la «necesidad de cuestionar y reorientar el papel que las empresas deben desempeñar en la sociedad», dado su carácter de agente imprescindible. «Es importante que la empresa manifieste su compromiso por alcanzar una sociedad laboralmente digna, cohesionada y justa», por lo que «el motor de crecimiento de la empresa, siendo principalmente de naturaleza económica, debe contemplar también las cuestiones relativas a la responsabilidad social».

UN ATRACTIVO

Además, Larraz consideró que las buenas prácticas de responsabilidad social son un atractivo para los empleados a la hora de trabajar en una determinada firma y a la hora de permanecer en ella.

Por su parte, el Justicia de Aragón, Fernando García Vicente, dijo que esta crisis «es el final de una época en la que se podía ganar dinero fácil» y destacó que «hay que ser de fiar, porque el funcionamiento de la sociedad se basa en la confianza». Finalmente, el presidente Cepyme-Aragón, Aurelio López de Hita, afirmó que a las pequeñas y medianas empresas «ya no les sirven los paños calientes» y los anuncios de que la situación económica va a cambiar, porque «no lo hará hasta que no se perciba que nada es igual» y el papel fundamental que tienen las empresas para el repunte de la economía y el empleo.

Fuente: El Periódico de Aragón

 

 

 

grupolobe

grupolobe

Leave a Comment