
En Grupo Lobe tenemos un propósito muy claro: transformar el sector inmobiliario a través de la innovación y la sostenibilidad. Por eso, nos convertimos en referentes al certificar nuestras promociones bajo el exigente estándar Passivhaus.
Sin embargo, al tratarse de una tecnología constructiva tan vanguardista, a veces surgen dudas, rumores o falsos mitos entre quienes buscan su nueva casa. Hoy queremos analizar de forma clara y directa esas falsas creencias para que descubras por qué vivir en un hogar Passivhaus es la mejor decisión para tu salud y tu bolsillo.
Mito 1: «En una vivienda Passivhaus no se pueden abrir las ventanas»
Este es, sin duda, el mito más extendido, y la respuesta es rotunda: puedes abrir las ventanas siempre que quieras.
La gran diferencia con la construcción tradicional es que no necesitas abrirlas para ventilar. Nuestras viviendas incorporan un sistema de ventilación mecánica de doble flujo con recuperador de calor. Este sistema renueva el aire de forma automática y continua las 24 horas del día sin perder la temperatura interior.
El resultado es un hogar con aire siempre limpio, libre de polvo y alérgenos, sin necesidad de generar corrientes ni perder energía.
Mito 2: «Son casas diseñadas para el frío, en verano se pasa calor»
El estándar nació en el norte de Europa, pero su diseño se adapta perfectamente a climas cálidos como el nuestro. De hecho, en zonas con veranos intensos es donde más demuestra su eficacia.
Gracias al excelente aislamiento térmico exterior, el control riguroso de los puentes térmicos, la instalación de protecciones solares y la orientación estratégica, la vivienda frena el calor antes de que entre. La temperatura interior se mantiene fresca y constante de manera natural, reduciendo drásticamente la necesidad de utilizar el aire acondicionado.
Mito 3: «Las Passivhaus no pueden tener persianas»
Existe la creencia errónea de que el estándar Passivhaus prohíbe el uso de persianas por el riesgo de generar puentes térmicos. Sin embargo, sí es posible instalarlas: la clave está en utilizar cajones específicamente diseñados para este estándar, que garantizan la estanqueidad al aire e incorporan aislamiento térmico en su interior.
A diferencia de los cajones convencionales, estos están perfectamente sellados para impedir la entrada de aire exterior. Existen opciones tanto motorizadas como manuales que cumplen con estas exigencias, y su correcta alineación con el aislamiento de fachada es fundamental para mantener el control de la demanda energética de la vivienda.
Mito 4: «Las Passivhaus no necesitan calefacción ni refrigeración»
Aunque consumen hasta un 80% menos que una vivienda convencional, decir que no necesitan ningún sistema de climatización es un error. Lo que ocurre es que la demanda de energía es tan baja que basta con sistemas de climatización muy pequeños y de mínimo consumo (como la aerotermia) para mantener la casa a una temperatura perfecta, incluso en los meses más fríos o calurosos del año.
Mito 5: «Las Passivhaus son estéticamente feas y todas iguales»
El estándar Passivhaus no es un estilo arquitectónico, sino un criterio de rendimiento energético. No impone formas, colores ni materiales visuales. Una vivienda Passivhaus puede tener cualquier diseño, desde el más vanguardista hasta el más tradicional. En nuestras promociones demostramos que la máxima eficiencia energética es perfectamente compatible con una arquitectura moderna, atractiva y de alta calidad de diseño.
Mito 6: «Su coste hace imposible amortizarlas»
Es cierto que construir bajo los estándares Passivhaus requiere un diseño más minucioso y materiales de mayor calidad, lo que puede elevar ligeramente la inversión inicial. Sin embargo, gracias al drástico ahorro en las facturas de luz y gas desde el primer mes, junto con la reducción de costes de mantenimiento, la inversión se amortiza en muy pocos años. Además, una vivienda certificada revaloriza el inmueble de cara al futuro.
El verdadero beneficio: Calidad de vida certificada certificada
Construir bajo el estándar Passivhaus requiere un diseño más cuidado y materiales de mayor calidad, lo que puede suponer una inversión inicial algo superior. Pero en Grupo Lobe, con casi 3.000 viviendas certificadas a nuestra espalda, la eficiencia acumulada hace que ese diferencial de coste sea prácticamente inexistente.
Y la ecuación mejora aún más a largo plazo: el ahorro en las facturas de luz y gas es tan significativo desde el primer mes que la inversión se amortiza en muy poco tiempo. A eso hay que sumarle la reducción de costes de mantenimiento y la revalorización del inmueble de cara al futuro.
Los mitos sobre el Passivhaus son más comunes de lo que parece, y muchos frenan decisiones que podrían cambiar la forma en que vivimos. Ahora que conoces la realidad detrás de este, quizás sea el momento de replantearse todo lo que creías saber sobre este tipo de vivienda.