Sobrevivir firme al sector del ladrillo con I+D

La constructora Lobe se mantiene firme en un sector derruido, como es el de la construcción, confiando en un equilibrio entre calidad y precio. Esta firma aragonesa, que acaba de cumplir 25 años, apuesta por la innovación y la expansión como herramientas ante la crisis.

Si hay algo que la constructora aragonesa Lobe tiene claro es que, para sobrevivir en un sector moribundo como el de la construcción, se necesitan hacer cambios y apoyarse en la innovación para no caer. El director general de la firma, Juan Carlos Bandrés, ha creado un valor diferencial, donde la investigación es lo principal, y centrado en ofrecer un mínimo de calidad. El nuevo proyecto pretende consolidar la empresa en Aragón, y expandirla por el resto de comunidades. Gracias a esto, la promotora, que acaba de celebrar su 25 aniversario, está en una posición privilegiada tras registrar un beneficio bruto de 4,4 millones de euros en el 2012.

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El sector de la construcción está a un 5% de su capacidad desde que alcanzara la cima en el 2006, cuando se construían 22.000 viviendas al año en Aragón, frente a las 1.300 iniciadas en el 2012, según datos del INE. “Los sectores nunca desaparecen, pero el grupo de empresas que cierran elcanzan una dimensión abrumadora”, aclara Bandrés, que se apoya en la expansión como estrategia necesaria, ya que “una constructora que solo se enfoque en su comunidad autónoma no es viable”, subraya. Su actividad se extiende ahora a otras regiones como Madrid o Valencia.

Esta empresa se caracteriza por usar elementos innovadores que le hace destacar sobre el resto. No solo ofertan una vivienda, sino que incorporan un valor añadido. “El cliente tiene la opción de personalizar su vivienda teniendo como opciones cuatro plataformas de ambientes. A partir de ahí, pueden elegir cómo quieren que sean los baños, la cocina y los armarios. Además, el aire acondicionado está presente en todas nuestras viviendas”, explica Bandrés. Todo este equipamento, que no supone coste adicional para el cliente, se cubre con un análisis preciso de los gastos. El director general de Lobe considera que el sector evoluciona hacia una industrialización de la gestión. Un proceso que antes era pobre porque, con el boom inmobiliario que hacía subir el precio de la vivienda, se asumían los posibles costes, no previstos, en la construccion, y no se preocupaban por la investigación. “Ahora hace falta un mayor control de costes para que la gente mantenga la ilusión de tener un piso propio”, destaca Bandrés. Desde Lobe, en todo momento están atentos a las tendencias de moda para amoldarse al cliente garantizando diferentes diseños.

Empresa informatizada

La firma ha creado departamentos como el de innovación, que no existía y ahora cuenta con cuatro personas, o el de proyectos, compuesto por seis arquitectos, que les permite analizar información de las obras para implantar planes de mejora con mayor calidad y menos gasto. “En producción directa de obra hay menos personal, pero en gestión y proyectos hemos crecido porque no es posible hacerlo sin equipos que estén analizando nuevos modelos”, aclara Bandrés. En España nadie está planteando una estrategia como la de esta constructora que aseguran que incorporarán nuevos productos aumentando los estándares de calidad. La constructora Lobe es pionera en el país en el uso de herramientas informáticas como soporte de ayuda en la construcción. Se trata de un programa que genera mediciones del edificio y te permite verlo en tres dimensiones conforme avanza la obra, con lo que se reducen los posibles errores de construcción. “Con este tipo de plataformas puedes navegar dentro del espacio, lo que favorece un control de calidad para ver las imperfecciones de la ejecución manual y las consecuencias posteriores, sobre todo, para las obras acometidas fuera de Aragón”, afirma Bandrés. Este software reduce la pérdida de tiempo y ayuda en el diseño y la construcción. Sin embargo, “las constructoras están en un entorno en el que su tesorería no está bien y el desarrollo de estas iniciativas suponen unos gastos que disminuyen su liquidez”, asegura Bandrés.

Lobe se ha especializado en el concepto residencial, que ha sido su icono desde el inicio y es el mercado con más demanda. No obstante, la firma está abierta a cualquier proyecto de que se les presente, pueden abastecer a cualquier mercado dentro del sector de la construcción. “Nuestro próximo proyecto es la transformación del stadium Olivar que contará con cerca de 70.000 metros cuadrados de campos deportivos”, concluye Bandrés.

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