«Las ayudas para emprender no deben limitarse a los jóvenes»

Entrevista con Lorenzo Amor, presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA)

Es la voz de los autónomos, la imagen de un colectivo aplastado por la crisis que ve ahora en las medidas del Gobierno un respaldo y un balón de oxígeno para levantar cabeza. Sin embargo, Lorenzo Amor hace mucho hincapié en que «emprender no tiene edad» y que los apoyos deben llegar a todos, no sólo a los más jóvenes.

—El pasado martes, la «crème de la crème» del sector empresarial, usted también, apoyó a Rajoy en la presentación de la Estrategia de Emprendimiento.

—Es importante que el diagnóstico de la crisis se realice en un acto unitario con amplia representación mayoritaria del tejido empresarial y social y con el compromiso con el empleo joven y el emprendimiento. Pero es el inicio de una carrera de fondo, porque el emprendimiento no entiende de edades, ni de sexo, ni de razas. Se ha empezado por el empleo juvenil, pero queda una larga carrera de fondo porque el emprendimiento no tiene edad. Y queda también una carrera de reformas.

—En esa carrera de fondo, ¿qué necesitan los autónomos?

—Los problemas que tiene el autónomo no son sólo las trabas o la financiación; es el único empleo en el que hay que pagar por trabajar. Como mínimo, los inicios tienen una penalización de 250 euros en cotizaciones. El 70% del tejido empresarial que hay en España tiene entre cero y tres trabajadores. Su problema no es pagar las nóminas, es pagar las cotizaciones sociales. Todo lo que sea rebajar esos gastos iniciales será bienvenido porque ayudará a consolidar la actividad económica. Esto, unido a que quien fracase pueda utilizar la prestación por paro, mejorar la capitalización del desempleo o la licencia exprés para abrir un negocio. Pero la mejor forma de poner una «alfombra roja» a los emprendedores es limitar que quien empieza tenga que pagar 255 euros de cotización mínima porque esta obligación hunde los negocios antes de empezar el año.

—¿Cuándo comenzarán a notarse los efectos de las primeras medidas contra el paro juvenil?

—Como le he dicho, todas las medidas encaminadas a reducir cotizaciones serán bienvenidas. Ahora entramos en un buen momento, la primavera, en la que habrá más contrataciones y más altas de autónomos. Creo y espero que los meses de marzo, abril y mayo serán, por tanto, buenos para empleo y para los autónomos. Una de cada tres altas de autónomos es de jóvenes y hay que ayudarles no sólo cuando empiezan, también para que mantengan la actividad, porque muchos se quedan en el camino ante los problemas de excesivas cargas y de gastos.

—La mortalidad empresarial sigue siendo muy elevada.

—Así es, la mitad de las empresas que se crean no llegan al tercer año de vida, aunque aquellos que capitalizan el paro (el año pasado hubo 65.000) terminan convirtiéndose en autónomos. Y el 80% superarán el tercer año de vida porque la mejor financiación para poner en marcha una actividad es el dinero propio.

—El colectivo de autónomos fue el único que creó empleo neto el pasado año: 74.000.

—Efectivamente, los autónomos han dejado de destruir empleo y han comenzado a crearlo. Que continúe la tendencia dependerá de si abandonamos la recesión y comenzamos a crecer.

—Antes hablaba de la necesidad de emprender reformas. ¿Cuáles?

—La ley de Emprendedores no se debe demorar. Es necesario seguir dando una vuelta de tuerca a la eliminación de trabas burocráticas, tanto para el que empieza una nueva actividad como para el que ya la tiene en marcha. No es lógico que para obtener un certificado digital todavía haya que acudir a tres instituciones diferentes. Además, es necesario limitar la responsabilidad patrimonial del autónomo para evitar que el fracaso no sea la ruina y, si las cosas van mal, poder levantar cabeza. Y también poner en marcha medidas que garanticen la segunda oportunidad y mecanismos de financiación para que el crédito llegue a quien lo necesite.

—¿A quién está llegando ese crédito ahora?

—Al 50% de los autónomos que pide un crédito se le está denegando y, desde luego, ese 50% no es insolvente. Esta situación demuestra que las entidades financieras tienen que reestructurar su modelo financiero. El crédito medio de un autónomo está entre 8.000 y 12.000 euros y entiendo que para un banco no es rentable, pero también el índice de morosidad financiera entre los autónomos es la mitad que la que registra de media una gran empresa. Y en nuestro país hay sólo 4.456 grandes empresas y tres millones de autónomos. Las entidades financieras tienen que plantearse menos refinanciaciones y ayudar más al tejido empresarial.

—Hablando de nuevo de cotizaciones sociales. ¿Han realizado alguna propuesta al Gobierno para aligerar las cargas a los autónomos?

—Hemos propuesto a la Seguridad Social que cualquier persona que ponga en marcha un negocio y se dé de alta como autónomo, independientemente de su edad, sólo cotice por incapacidad temporal y contingencias profesional. Es decir, entre 60 y 70 euros al mes durante 12 ó 18 meses. Evidentemente, este empresario no generará durante ese año derecho a percibir prestación porque no cotizará por continencias comunes. También proponemos que se fije un periodo de seis meses para que los autónomos en dificultades puedan acogerse a esta fórmula; no puede ser que si se le viene abajo el negocio, tiene morosidad y problemas de crédito, además de no poder pagar las cotizaciones tenga que hacer frente a recargos del 20% y en vía ejecutiva de otro 20%.

—La crisis ha nutrido el régimen de autónomos.

—Este año se espera un importante crecimiento en este régimen debido a ajustes y reducciones de plantilla que se aplicarán en el sector publico y financiero. Un crecimiento muy similar al que se produjo tras la reconversión industrial. Entonces muchos trabajadores utilizaron sus indemnizaciones por despido para poner en marcha nuevas actividades. Por eso, es muy importante que la ley Emprendedores diseñe estímulos fiscales también para los que creen un negocio independientemente de su edad.

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