«La arquitectura bioclimática es un traje a medida»


Rosario Heras, es la primera mujer presidenta de la Real Sociedad Española de Física, fundada hace ya 103 años. Es responsable, además, de la Unidad de Eficiencia Energética del CIEMAT, el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas. Desde allí, dirige 21 proyectos sobre energía, siete tesis doctorales y el proyecto estratégico de arquitectura bioclimática y frío solar, en el que participan empresas constructoras y prestigiosas universidades.

Os dejamos con la entrevista realizada por Heraldo de Aragón:

PREGUNTA Las cuevas prehistóricas fueron las primeras viviendas bioclimáticas.
RESPUESTA
Las técnicas utilizadas en estas construcciones de tipo tradicional tienen una parte importante de enseñanza desde el punto de vista energético. Ahora bien, se han dejado de utilizar cuando la energía era muy barata y la arquitectura se hacía más mirando el punto de vista estético; las instalaciones comienzan a hacerlas los ingenieros, lo que da lugar a la llamada arquitectura convencional. Esto se lleva haciendo desde los años sesenta, sobre todo, pero ahora se deben cambiar estas técnicas: la energía es más cara e irá subiendo cada vez más, por lo que es aconsejable el empleo de las técnicas de arquitectura bioclimática o el uso de la energía solar considerando la orientación y el clima.

P. Pese al elevado potencial solar de España, seguimos dándole la espalda al sol.
R.
Necesitamos la menor energía convencional posible: edificios de ‘energía cero’, porque se alimentan con el sol. En nuestra latitud, el sol sale por el Este, permanece en el Sur la mayoría del día y se pone por el Oeste. Luego si quiero aprovechar el sol en mi edificio, tendré que poner ventanales al Sur para captarlo en invierno. Lo que ocurre es que en nuestra latitud, en invierno el sol va con una inclinación más baja que en verano. Por eso, los edificios deberían tener voladizos, persianas o toldos, algo que evite que el sol entre. Todo esto nuestros antepasados lo sabían muy bien.

P. Eso en cuanto a la orientación solar, ¿y respecto a los sistemas de calefacción y refrigeración?
R.
Utilizamos energía solar tanto para la calefacción como para la refrigeración del edificio. Mediante agua caliente sanitaria, apoyamos en invierno la calefacción, con suelos radiantes. En verano, el agua caliente se transforma en energía térmica en máquinas de absorción, que producen aire acondicionado.

P. Es toda una paradoja: el sol produce frío.
R.
La manera más sencilla de entenderlo es una nevera. Está enchufada a la corriente y detrás tiene un circuito refrigerador. Se trata de disfrutar de aire acondicionado, pero en vez de utilizar energía eléctrica, usamos energía térmica obtenida de placas solares. En invierno proporcionan calefacción y en verano refrigeración.

P. ¿Cuánto podríamos ahorrar con esta estrategia energética?
R.
La arquitectura es un traje a medida. Puedes ir a vestirte a una gran superficie o a un sastre. En la arquitectura las medidas son el clima, la orientación solar. Hay que analizar la orientación, el recubrimiento del traje. Los materiales pueden ser tradicionales o ‘high-tech’, pero siempre adaptados al clima. En función de ese diseño, podemos ahorrar más del 60 por ciento en calefacción y refrigeración.

P. Casi la mitad de las emisiones de gases de tipo invernadero están relacionadas con la construcción de edificios.
R.
El aspecto medioambiental es algo que se empieza a considerar ahora en los edificios, por ello se están realizando investigaciones sobre el ciclo de vida de los materiales, lo que se conoce como el análisis ‘desde la cuna hasta la tumba’. Lo que se debe hacer es considerar los temas de emisiones en la fabricación de los materiales, teniendo en cuenta el coeficiente de sostenibilidad que incide en el impacto medioambiental. Y, sobre todo, los temas de ‘deconstrución’ de los edificios. Por eso es mejor optar por la rehabilitación de viviendas que tirarlas y hacer otras nuevas.

P. ¿Qué es el síndrome del ‘edificio enfermo’?
R.
Si el acondicionamiento es por instalaciones térmicas con circuito cerrado, el aire se empobrece y causa problemas de salud. En el caso de los edificios bioclimáticos, al utilizar técnicas naturales de acondicionamiento y estar muy en conctacto con el medio ambiente exterior, esto no se produce.

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